domingo, 22 de julio de 2012

CARTA A UN AMIGO PREOCUPADO POR LA CRISIS.


Mi padre, a quien conociste, nació y murió en el siglo XX. Recuerdo haberle oído decir en más de una ocasión que no había habido generación sin guerra. Mi padre sabía mucho  de Historia, le gustaba, leía directamente de las enciclopedias... Nosotros por ahora vamos librando, quizás nos estén aplicando una nueva forma de guerra, de la que no sabíamos, sin tiros, pero que busca lo mismo que las guerras tradicionales de siempre: unos se enriquecen y dan confort a su pueblo y a sus hijos, y otros se empobrecen durante generaciones y trabajan como "esclavos" para aquéllos. Yo me dedico a la pediatría y quizás no deba, siquiera, hacerme esta pregunta pero ¿de verdad sería tan malo volver a la peseta? Pobres pero llevando las riendas, aunque tampoco lo tengo claro pues creo adivinar el problema de este país: deportistas de éxito, científicos que se colocan en el extranjero para investigar, excelentes vendedores de ropa, una industria que exporta (menos mal)... y unos gestores (léase políticos) independientemente de su tendencia, de su edad o del año en que les toque mandar, que, a todas luces, se sobrevaloran. Es decir, tú eres traumatólogo, ¿se te ocurriría aceptar el puesto de neurocirujano jefe? a que no. Pues bien, aquí el presidente de turno le dice a un amiguete: ¿qué pasa tío, te debo alguna, no? ¿te gustaría ser ministro de economía? ¡Y acepta! Y para mayor pasmo de mi agotada capacidad de asombro, a los doce meses, que si bajan las encuestas, que si ha cambiado el viento... el presidente hace un cambio de gobierno y coloca al ministro de economía en, por ejemplo, sanidad. ¡¡¡Y vuelve a aceptar!!! Es un claro ejemplo de autoestima hipertrofiada por los votos conseguidos o qué sé yo. Pienso que la democracia es el mejor sistema de gobierno, pero creo que la población (léase gente de a pie, que trabaja, inventa, exporta, cura, apaga incendios...) debería controlar cómo son, qué capacidad tienen y la psicopatología de aquéllos que nos quieran gobernar. Feliz verano y que no se piensen que somos idiotas.